Carisma

Religiosos Asuncionistas
Los asuncionistas somos religiosos que vivimos en comunidad apostólica. Fieles a nuestro Fundador, el Padre d´Alzon, nos proponemos, ante todo, trabajar, por el amor de Cristo, en favor del advenimiento del Reino de Dios en nosotros y a nuestro alrededor. (Regla de vida)

 

La comunidad Asuncionista existe para el advenimiento del Reino. El espíritu del fundador nos impulsa a hacer nuestras las grandes causas de Dios y del Hombre, a Hacernos presentes allí donde Dios está amenazado en el hombre y el hombre amenazado como imagen de Dios. (Regla de Vida)

 

El ATR y el triple amor como fundamento de la obra
Nuestra vida espiritual, nuestra sustancia religiosa, nuestra razón de ser Agustinos de la Asunción se halla en nuestra divisa: Adveniat Regnum Tuum. El advenimiento del Reino de Dios en nuestras almas, por la práctica de las virtudes cristianas y de los consejos evangélicos, conforme a nuestra vocación; el advenimiento del Reino de Dios por la lucha contra Satanás y la conquista de las almas rescatadas por Nuestro Señor y sumergidas no obstante en las tinieblas del error y del pecado. ¡Qué cosa mas simple, qué cosa más vulgar , si me atrevo a decirlo así, es esta forma del amor de Dios! Si, a este amor principal, ustedes agregan el amor a Nuestro Señor Jesucristo, el amor a la Santísima Virgen , su Madre, y a la Iglesia, su esposa, ustedes conocerán, bajo su expresión más abreviada, el espíritu de la Asunción.

 
Un solo corazón, un mismo espíritu.

Es Cristo quien nos reúne. Vivimos en comunidad siguiendo el espíritu de San Agustin: “Lo primero porque os habéis congregado en comunidad es para que habitéis en la casa unánimes y tengáis un alma sola y un solo corazón hacia Dios” (Regla de San Agustin, 3).

La gran pasión de la Asunción es el Reino de Dios. Es el gran proyecto de Dios para la humanidad entera, manifestado en Jesucristo y manifestado por su iglesia. Como un revelador, hace aparecer a plena luz lo que deshondra a Dios y al hombre, lo que es inadmisible, para poner remedio. Así, un mundo que nada en la abundancia y donde son embargo hay quien muere de hambre, no se puede admitir.

El Reino de Dios; es el santo y seña en la Asunción, y marca profundamente su vida. Estudio, oración, actividad, marcan el ritmo de las jornadas. Son tres formas de una misma pasión por el Reino que se han de vivir, las tres, comunitariamente. En una comunidad apostólica, misión y oración se entremezclan continuamente. La mison de cada uno alimenta la vida fraterna. El compartir de la fe es el crisol de la comunidad apostólica, así ella se va haciendo “una sola alma y un solo corazón vueltos hacia Dios”.